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El Ministerio Especial de los Diáconos en la Diácesis Episcopal de Nueva York

Durante el servicio de ordenación de un diácono el Obispo le informa al ordenando u ordenandos sobre el ministerio especial de los diáconos. El Obispo dice:

 “Hermano(s)/hermana(s), todo cristiano está llamado a seguir a Jesucristo, sirviendo a Dios Padre con el poder del Espíritu Santo. Dios le (s)  llama ahora a un ministerio especial de servicio  directamente bajo su obispo. En nombre de Jesucristo, usted(es) debe(n)  servir a todas las personas, especialmente a los pobres,  débiles,  enfermos y  solitarios.

“Como diácono de la Iglesia usted(es) debe(n) estudiar las Sagradas Escrituras, buscar sustento en ellas y perfeccionar su(s) vida(s) conforme a ellas. Debe(n) dar a conocer a Cristo y su amor redentor, con su palabra y ejemplo, a todos aquellos con quienes viven, trabajan y oran. Debe(n) interpretar para  la Iglesia  las necesidades, preocupaciones y esperanzas del mundo. Debe(n) asistir al obispo y a los presbíteros en cultos públicos; y en el ministerio de la Palabra de Dios y de los Sacramentos; y deberán de vez en cuando, desempeñar otros deberes a usted(es) asignados. En todo momento su(s) vida(s) y enseñanzas deberán mostrar al pueblo de Cristo que, sirviendo a los desvalidos están sirviendo al mismo Cristo”. (El Libro de Oración Común, página 445)

Un(a) diácono es llamado(a) al ministerio especial de servicio directamente bajo su obispo. ¿Pero que significa esto? Y ¿Qué hace un(a) diácono?

Todos los cristianos estamos llamados al ministerio y a menudo esos ministerios incluyen el servir a otros. El Catequismo reitera las palabras del Obispo en la ordenación y afirma que el ministerio especial de servicio de un diácono es “representar a Cristo y su Iglesia, especialmente como un servidor de aquellos necesitados..”  (LOC, página 748)

En la representación de Cristo y de su Iglesia en y para el mundo, un(a) diácono es llamado(a) al ministerio de servicio de una manera especial. Determinado por las palabras del Obispo en la ordenación es casi evidente que el diácono se desempeña directamente en uno o más ministerios con los hambrientos, los sin techo, los enfermos, los prisioneros, los oprimidos y toda clase de victimas. Ciertamente un diácono ejemplariza este servicio para otros cristianos.

Pero el ministerio especial de los diáconos va más allá de la labor de servicio en estos ministerios esenciales para el trabajo de liderazgo, al cual el diácono también es llamado. El diácono debe “interpretar para la Iglesia las necesidades, preocupaciones y esperanzas de la humanidad”. En otras palabras, en nombre de la Iglesia y bajo la autoridad del Obispo, el diácono tiene la responsabilidad de guiar a otros en la Iglesia y en el mundo hacia la comprensión de la necesidad de resguardar para el mundo y el Pueblo de Dios todo lo establecido  por Dios y lo esperado de nosotros. El diácono es llamado a ayudar y a guiar a otros a discernir y practicar sus propios ministerios de servicio, respondiendo a aquellas necesidades en la Iglesia y en el mundo.

Por tanto el ministerio del diaconato es principalmente de servicio. Tal ministerio puede incluir aspectos importantes de cuidado pastoral, enseñanza u otros ministerios pero esto se hace al mismo tiempo que el diácono cumple con el ministerio primordial de servir al mundo y guiar a la comunidad en servicio.

Otro aspecto importante del ministerio del diácono es el de interpretar para la Iglesia “las necesidades, preocupaciones y esperanzas del mundo” mediante su papel en la liturgia. El mismo diácono cuyo ministerio de servicio activo proclama la buena nueva – por medio de un programa después de la escuela para niños sin casa, como activista contra la pena de muerte u ofreciendo apoyo mediante el trabajo de una despensa comunitaria – también proclama literalmente la Buena Nueva cuando el o ella leen el Evangelio durante la Eucaristía. El/la diácono convoca al pueblo a recordar y a orar por las necesidades de sus vecinos, en sus hogares y alrededor del mundo. El o ella participan además en el ministerio del sacramento. Por el servicio del diácono en el mundo y el liderazgo en el servicio, el mundo llega a reconocer la conexión  entre el papel del diácono en el mundo y  la liturgia de Iglesia. La comunidad ve el ministerio de servicio del diácono como la unión de la humanidad a la Iglesia y de la Iglesia a la humanidad. A partir de la relación entre el servicio activo del diácono en la comunidad y sus actos simbólicos en la liturgia, la comunidad comprende “que sirviendo a los desvalidos ellos están sirviendo al mismo Cristo”.                   (LOC, página 445)

El ministerio del diácono se expande a la humanidad y retorna de nuevo a la comunidad de la Iglesia para inducir a otros cristianos a involucrarse en el ministerio de servicio. Aquellos miembros seglares que se forman como nuevos líderes, harán posible que el ministerio existente continúe.  El diácono por lo tanto, será capaz de identificar y desarrollar nuevas oportunidades para involucrar a otros en el servicio.

Así que hay tres elementos en el ministerio del diácono: servicio amplio a la comunidad, liderazgo de los laicos en servicio y liderazgo en la liturgia – todos con el fin de dar a conocer la Buena Nueva de Jesucristo a aquellos quienes más necesitan ser inspirados por el amor redentor del salvador.